El “Japan Vending”.

Los japoneses siempre han sido vistos como expertos en tecnología, grandes creadores de componentes electrónicos a bajo coste que nos solucionan muchas de las pequeñas necesidades del día a día bajo la sencilla frase “Made in Japan”.  Pero lo que nunca pensé es que no compartieran con nosotros uno de sus mayores logros.

En España conocemos bastantes tipos de máquinas de vending, más conocidas como expendedoras, a las que les metemos una moneda y nos sale el producto a escoger por una puertecilla. Que si máquinas de botellines de agua, de refrescos, de gominolas, de café, etc etc… Siempre supe que estas máquinas tenían que haber nacido en Japón, ¡pero nunca pensé que lo mejor se lo hubiesen quedado ellos!. Y como este blog sobre todo quiere informar al mundo de las verdades del universo, os presento el Top 10 de máquinas de vending ,que al final me quedó en modo historia:

Japonesa alcohólica mestiza.

Los Japoneses trabajan sí, pero también se deben de meter unos botellones que te cagas con estas máquinas expendedoras de vino de garrafón así, en garrafas de 5 litros. Hay que comentar que también tienen máquinas expendedoras de hielo para que no se enfríe la fiesta, y la de Cocaloca doy por hecho que la habrá cerca.

Pero claro, como buenos japoneses, saben que beber alcohol con el estómago vacío es muy malo para el equilibrio energético y el chi, así que hay que cenar. ¿Pero y si ha venido su amigo Mariano de visita y quieren hacerle una tortilla de patatas para que se sienta

Huevos al sol sin fecha de caducidad.

como en casa? No hay problema, se bajan a la máquina expendedora de huevos de la esquina y tienen todos los ingredientes para una tortilla de soja.Ya alimentados, se van al descampado del templo con las garrafas de vino, los amigos, sus novias, sus shakuhachi y el gong a pasárselo bomba, pero al cabo de una hora se dan cuenta de que su estómago no puede contenerse y tienen que ir corriendo al baño. Acordándose de los huevos de la tortilla sacados de la máquina, intentan llegar a algún sitio con cuarto de baño, pero temen que no de tiempo. Tranquilos, para  eso está la máquina expendedora de papel higiénico, para soltar todo el producto interior bruto en medio de la calle y seguir tu camino hacia el conocimiento.

Aliviado ya, el japonés vuelve a la fiesta porque ha perdido a Mariano, y se reencuentra con su novia, que le monta un pollo que te cagas delante de sus amigos porque la ha dejado plantada toda la noche. Ante estas situaciones en España seguramente se acabaría la noche, dejarías a tu novia en casa y ya la llamarías al día siguiente a ver si se le ha pasado el cabreo, pero en Japón no, porque allí

Flor de loto agotada.

tienen las máquinas expendedoras de flores y plantas a las que se acercan en una carrera y ya tienen algo bonito para pedir perdón en el momento.

Pero las novias japonesas son crueles y vengativas y no se conforman con una flor, así que el pobre japonés se marcha a casa solo y triste. Pero no se da por vencido, y después de estar trabajando todo el día siguiente 18 horas seguidas, decide improvisar una cena romántica y hacerle un buen regalo a su novia. Las tiendas están cerradas porque es explotado hasta la noche, pero ¿Hay

Tenacitas posa sonriente.

algun problema? ¡No! Porque para eso existen la máquina expendedora de langostas vivas y la máquina expendedora de iPods.

El japonés le monta la cena y le da el regalo, pero si hay algo que no les mola a las japonesas, como todos sabemos, es que las dejen mal delante de sus amigas (en eso coinciden con las españolas), así que le dice al japonés que pasa de él, que se lleva el iPod, y que pasa para siempre de sus ceremonias del té.

iPod touché.

Además de triste y humillado, el japonés de nuestra historia se queda bastante pobre después de gastarse miles de yenes en los regalos, así que para comer solo le queda pescar en el río comprando carnaza en la máquina expendedora 

de gusanos vivos. Como consuelo encontró a un perro callejero bastante calvo  por la edad llamado

 

Shushi, al que le tapa las susodichas calvas con pelucas que salen a veces de una máquina expendedora de pelucas 

Happy dog Shakira look.

para perros estropeada.

Y así acaba nuestra historia, con el pobre japonés vagando por las calles con su perro calvo con peluca ,pensando en loque perdió e invirtiendo los pocos yenes que le quedan en 

“Fishsmell” underwear.

máquinas expendedoras de santos para rezar por que su amor oriental vuelva algún día. Las noches son cuando peor lo pasa, pero ha

aprendido a aliviar sus penas  comprando amor en la máquina expendedora de bragas usadas.

Fin.

Y tú ¿Qué opinas? Todas las máquinas nombradas, aunque parezca increíble, existen, y tienen muchas más diseminadas por todo Japón, son mejores que Doraemon.  Si te ha gustado ya sabes: ¡Dale a “me gusta”, compártelo, y síguenos en Twitter!

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