Una llamada a las armas:

censura

 

  Aunque muchos se están tomando a risa lo que ha pasado hoy en la comparecencia “pública” de nuestro presidente, a mi me parece un hecho sumamente preocupante ya no sólo por el estado actual de nuestra sociedad, que también, sino por lo que puede significar para el futuro.

  Me llama poderosamente la atención cómo en las redes sociales el enfado ha evolucionado para dar paso al chiste. Me preocupa que la indignación que hacía que muchos se moviesen haya desaparecido para dar lugar al conformismo y a la resignación.

  Es verdad que cada vez nos sentimos más impotentes, que tenemos la sensación de que el contacto gobernador-pueblo se ha perdido, y que nos sentimos postrados ante un sistema completamente corrupto por el poder. También es verdad que ha vuelto el miedo, que muchos temen expresarse libremente porque a la larga no ven ningún beneficio conseguido y se intuye la poca independencia del sistema de justicia de este país, dejando entrever que hay mucho que perder y poco que ganar.

  Pero por eso mismo, por hechos como hoy en los que se demuestra que la intención no es la transparencia, el bienestar de la sociedad ni la libertad, por querer crear la ilusión de hablarle al pueblo pero no de contestar a las preguntas que tienen derecho a formular, por esta tomadura de pelo, es por lo que debemos luchar.

  Y no hablo de hacer ninguna revuelta, ni tomarnos la justicia por nuestra mano como muchos empiezan a dejar caer, no. Yo hablo de utilizar las armas que tenemos como sociedad para plantarles cara. Podemos escoger a quienes queremos que nos gobiernen con nuestros votos, pero también podemos echar a los que no saben gobernarnos, siempre y cuando nos unamos de verdad.

  ¿En serio somos tan inocentes como para pensar que van a renunciar a todo lo que tienen por que les lleguen 500.000 firmas? Les han votado más personas, se sienten legitimados. ¿Pensamos realmente que por manifestarse mil, dos mil, o diez mil personas delante de su sede van a pensárselo siquiera?. ¿De qué nos vale manifestarnos si lo hacemos siempre por separado?: el lunes mil personas de las preferentes, el martes dos mil por los recortes en educación, el miércoles cinco mil por la salud… ¿de qué sirve?.

  Si de verdad queremos que nos escuchen hay que organizarse para que les afecte de alguna manera: Manifestémonos juntos, salgamos todos a las calles el mismo día a la misma hora, paremos el país de forma oficial. ¿No te quieres ir hoy? Volveremos mañana. Puede que un día no sea suficiente, pero si un país se paraliza por completo una semana, a su dirigente no le queda más remedio que irse si no quiere que todo se hunda, incluido él.

  Mientras cada uno grite por su lado lo que le interesa, el grito de el de al lado va a hacer que no se entienda el mío. Desde luego es una opinión, mi opinión.

¿Y tú qué opinas?

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